OÉ - OÉ - OÉ

Bueno, a ver por donde empiezo...

El caso es que hace unos meses me presenté a la segunda edición del Premio de Novela Gráfica Dibujando entre Culturas convocado por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo en colaboración con el Encuentro del Cómic y la Ilustración de Sevilla y la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas de la Consejería de Cultura... ¡y he ganado!

Os juro que me llevé un sorpresón cuando me llamaron para darme la noticia, porque contaba con que la competencia sería dura (como, en efecto, me dicen que ha sido) y no tenía claro que mi propuesta fuera a resultar suficientemente seductora. Pero lo ha sido y estoy contentísimo.

Mi propuesta, está basada en un proyecto que ya os presenté aquí, pero profundamente remodelado, y se ajusta a las premisas de la convocatoria: ambientación en el area del Mediterraneo (presente, pasado o futuro) y promoción de los valores positivos de la convivencia entre culturas.

El pasado sábado día 28 de noviembre, dentro de las actividades del XI Encuentro del Cómic y la Ilustración de Sevilla se hizo público por fin el fallo del jurado, al tiempo que se presentaba el álbum ganador de la primera edición, una estupenda novela gráfica titulada La Ciudad Oculta de Alejandro Magno, realizada por Jordi Bayarri, y primorosamente editada por Viaje a Bizancio Ediciones.

Tras el acto de presentación (breve, todo hay que decirlo), fui estupendamente acogido por los miembros de la organización del encuentro, que derrocharon amabilidad, simpatía, y unas ganas de juerga impresionantes. Junto al resto de los invitados, fuimos agasajados con una opípara comilona, que disfrute muchísimo rodeado de buena compañía, de entre la cual no puedo dejar de destacar al gran Emile Bravo, que era un auténtico gigante para quien esto firma antes de conocerlo en persona y que no ha hecho sino aumentar su estatura después de haber podido compartir unas horas en su compañía.

Por la tarde tuvimos sesión de firmas en el Fnac donde continuó el buen rollo y la camaradería, y la noche terminó con una espectacular pulpada, con cocinero gallego y con octópodos frescos deliciosamente preparados y donde no faltó el Ribeiro (hasta que se agotó y tuvo que ser sustituido por cerveza).

En resumidas cuentas, un agradable día que tardaré en olvidar.



El autor, recibiendo el cariño de su público
a quien tanto quiere y tanto debe.